Un tolimense que trascendió fronteras con su voz

Un tolimense que trascendió fronteras con su voz

David Guzmán es un magnífico cantante de ópera tolimense que goza actualmente de gran reconocimiento a nivel internacional gracias a su espectacular voz de tenor, talento que lo ha llevado a cantar en importantes teatros de diferentes países del mundo.  Lleva más de 14 años viviendo en Estados Unidos, país donde realizó un Doctorado en Artes de la Música de la Universidad Estatal de Nueva York, además de ser actualmente, Profesor de Canto en la Facultad de Música de Boston University en Estados Unidos.

Desde muy niño empezó a cantar y a tocar instrumentos. Por razones familiares se fue a vivir a Venezuela con sus padres; recuerda que en ese país recibió como regalo de navidad un Cuatro Llanero y desde ese momento descubrió su pasión por la música con el apoyo constante de sus padres.

¿Cómo ha sido este recorrido para llegar a la Universidad de Boston?

“El primer paso fue viajar a los Estados Unidos a realizar una maestría en Texas Cristian University, ubicada en la ciudad de Fort Worth, Texas. Luego me fui a vivir a Nueva York para probar suerte como cantante; en esta ciudad empecé a buscar un manager y a conseguir trabajo en ese campo. En el 2014 entré a la Estate University Of New York para estudiar un Doctorado en Artes de la Música; en esa misma universidad trabajé como profesor de canto, y hoy en día, trabajo en Boston University, en la Facultad de Música, la cual es la más antigua de Estados Unidos”.

¿Cuéntenos un poco sobre su trayectoria profesional?

“He actuado en compañías de ópera como Chicago Lyric Opera, Houston Grand Opera, San Diego Lyric Opera, Arizona Opera, Sarasota Opera, Tampa Opera y en el  Theatre du Chatelet en Paris, tambien he actuado en el festival Pergine Spettaculo Aperto y en salas de concierto como Carnegie Hall, Alice Tully Hall,  Avery Fisher Hall.”.

¿Qué significa para usted trabajar en una institución de tanto prestigio?

“Es un gran logro llegar a esta Universidad tan importante, y estoy muy contento de estar haciendo este trabajo. Es el resultado de mi preparación académica en este campo, y el fruto de un trabajo arduo y disciplinado durante 30 años”.

Cuándo le nombran al Tolima, ¿qué recuerdos le trae?

“Cuando me nombran al Tolima se vienen un mar de recuerdos, lindos momentos de la vida simple, de mis amigos de infancia, mis primos, y mi tía Mariela. Me acuerdo de buenos momentos en familia, de mi primera novia y de todos los amigos músicos. Recuerdo el calor de la gente, el sabor del aguardiente y las fiestas de Junio. Que me nombren a mi Tolima es como volver a mi infancia con muy buenos recuerdos, me veo los fines de semana haciendo música en un bar que tuve, ahí tocábamos con mis amigos hace años”.

¿Qué sueños faltan por cumplir?

“Quiero seguir adelante con un proyecto de investigación que tengo con la música latinoamericana, parte de ese trabajo está en un disco que grabé llamado latín-American Art Song, trabajo discográfico que se puede encontrar en Spotify. Con este disco quiero también desarrollar muchos conciertos, y dar a conocer este importante repertorio que no es muy conocido”.

Arte y amor por lo hecho a mano | Carolina Peñuela

Arte y amor por lo hecho a mano | Carolina Peñuela

Disfrutar de una caminata en la playa, ver el atardecer frente al mas son 2 de las cosas que más disfruta Carolina Peñuela, una ibaguereña radicada en Panamá junto a su esposo Rafael y sus hijos Camilo José, Juan Diego y Anastasia.

Carolina es Arquitecta, tiene un Master en Moda y Lujo y además de sus mágicos momentos junto a la playa, ama bailar, practicar yoga, le encanta el color azul turquesa y descubrió gracias a la cuarentena que tiene un don para hacer postres.

Tiene un emprendimiento en Panamá llamado Niña Peñuela, una Boutique Café donde quienes la visiten podrán disfrutar de una bebida de café mientras ven arte, y moda, que también ́pueden comprar. El concepto nace de la admiración y el respeto por los tejidos hecho a mano.

¿Por qué decide iniciar una nueva etapa de su vida en Panamá?

“Me mudé a Panamá por razones familiares, sin pensar que este bello país se convertiría en un laboratorio creativo donde consolide la identidad y conceptualismo de NP, una artesanía de lujo que se nutre de las tradiciones de las comunidades indígenas Colombo-Panameñas”.

¿Cómo ha sido crear empresa en este país? ¿Qué ventajas ofrece?

“Desde el punto de vista creativo ha sido un viaje mágico, pues me encontré con un país cosmopolita de contrastes, un lugar rico en culturas debido al gran número de extranjeros que residen en Panamá, algunos de los cuales llegaron por la influencia del Canal, otros por las oportunidades laborales que ofrece el país, y los últimos, los enamorados de un paisaje que comunica claramente el diálogo constante que existe entre un mar de mil colores como el de San Blas y la verde y colorida selva del Darien cuya extraordinaria fauna y flora, que me recuerda a mi Colombia… Toda esta riqueza ha sido el punto de inspiración de algunas de mis piezas más emblemáticas”.

Cuéntenos de su Boutique “Nina Peñuela” ¿Por qué decide unir los conceptos de moda y café en un sólo lugar?

“Siempre visualice a NP en un espacio artístico donde la gente tuviera una experiencia especial y única. Quería transmitir en los detalles el ADN de la marca, y qué mejor que una Boutique Café; retomó este concepto que está de moda en Europa y le imprimí mi sello personal en Panamá. Acá se puede disfrutar de una rica bebida de café, mientras compran un complemento, una prenda de vestir o simplemente leen una revista o libro de moda o arte”.

Carolina Peñuela Arquitecta

Usted trabaja de la mano con mujeres de comunidades indígenas ¿Cómo se da esta relación y qué enseñanzas le ha traído esta experiencia?

“Esta relación nace de mi amor y respeto por los tejidos hecho a mano, un sentimiento que me inspiro el ver a mi abuelita bordando por horas verdaderas obras de arte con tanta dedicación y presión en los detalles que ninguna prenda industrializada podía igualar Soy una admiradora de todo lo hecho a mano, porque entendía desde niña el valor de este tipo piezas.

Con el paso de los años, estando aún en la universidad hice un viaje a Santa Marta, dormí en una hamaca Wayuu; la belleza de sus colores y formas me enamoro, sin mencionar que desde ese día adoro dormir en hamacas por su comodidad. Llegué al punto de tener durante años en mi habitación una hamaca para descansar. Después de ese viaje y ya con la idea de emprender mi propio proyecto de accesorios para mujer cuyo sello sería lo artesanal, utilizando materiales como semillas y fibras naturales, decidí investigar un poco más sobre esta comunidad, nuestras piezas. NP es un colectivo que genera empleo a madres cabeza de hogar, adultos mayores; queremos dignificar el trabajo de las artesanas, y a medio y largo largo plazo construir y consolidar de la mano de estas mujeres un tejido laboral estable, con condiciones dignas para mejorar de algún modo la difícil situación económica que atraviesan en muchos casos esas comunidades”.

¿Qué extraña de Ibagué?

“Todo… la familia sobre todo pero también y en especial, los florecidos Ocobos de la Avenida Quinta, los dulces de fin de semana en Villa Retrepo y las cabalgatas de San Juan y San Pedro, junto con los tamales y la lechona… no existe un lugar en el mundo donde me sienta más en casa que en mi tierra; son mis raíces y el lugar a donde siempre llegaré porque parte de mi corazón esta ahí”.

¿Tiene algún proyecto pensado para realizar en Ibagué?

“Me gustaría en un futuro realizar una alianza con los artesanos de La Chamba, explorando la fusión de técnicas en sus cerámica, pero esto es algo a lo que debo sacarle tiempo y por ahora no está dentro de mis planes cercanos, ya que estoy enfocada en posicionar y consolidar la Marca”.