Un chef con arraigo tolimense

Un chef con arraigo tolimense

Sebastián Pinzón Giraldo
Co-Chef Restaurante Celele – Cartagena

Nacido en Bogotá, pero tolimense de corazón, Sebastián Pinzón Giraldo es un reconocido chef de 31 años, que hoy en día se ha ganado la admiración de sus colegas y comensales, gracias a sus diferentes reconocimientos y premios nacionales e internacionales por su talento para alta cocina.

Sebastián, vivió desde muy niño en la ciudad de Ibagué. Se graduó del Colegio Champagnat, después de ello y con ganas de perseguir sus sueños, estudió cocina en el SENA de la capital tolimense. Con los años realizó cursos y diplomados en administración profesional de cocinas, docencia universitaria, inglés, entre otros. Una vez culminada la parte de estudios de cocina en el SENA, emprendió el camino hacia la fría Bogotá con el fin de realizar sus prácticas en el Restaurante Claro Oscuro, que en ese entonces era de la Chef ibaguereña Natalia Vila.

Transcurridos unos años, Sebastián se convirtió en chef y socio fundador del Restaurante “Salvo Patria” en Bogotá. Con ganas de seguir adquiriendo conocimiento, este talentoso de la cocina se fue a vivir fuera del país a trabajar en cocina en las ciudades de San Francisco (Estados Unidos) y Lima (Perú). A su regreso al país en el 2014, tomó la decisión de vivir en Cartagena de Indias, y hoy ya casi son 8 años en esta ciudad, donde conoció a su actual socio Jaime Rodríguez, con quien emprendió desde entonces con su Restaurante Celele.

¿De dondé nació el amor a la gastronomía?

“De una u otra manera la gastronomía siempre ha sido importante en la historia de mi vida. Por un lado, mi familia paterna siempre fue amante de la buena comida y de cocinar mucho en casa; incluso, mi abuela por mucho tiempo se dedicó al negocio de hacer tortas por encargo y siempre la vi cocinar toda la vida.

Por el lado materno, una familia muy grande del norte del Tolima, de descendencia paisa, muy tradicionales, de finca, de hacer tamales, envueltos, y mucha comida tradicional; así que el gusto viene de allí. Recuerdo que los fines de semana me gustaba mucho cocinar con mi mamá, hacer recetas de libros de cocina, y me encantaba hacer arepas y papas a la francesa. Siempre he sido una persona curiosa en este tema”.

¿Qué reconocimientos o galardones ha obtenido?

“Desde la apertura hemos tenido reconocimientos increíbles, como el premio “Miele One to Watch Award” de la reconocida lista patrocinada por San Pellegrino y Acqua Panna “The World’s 50 Best Restaurants Latinoamérica”, en el año 2019. Al año siguiente, en el 2020, Celele entró oficialmente a la lista de “The World’s 50 Best Restaurants Latinoamérica” en la posición número 49, y también fui el primer finalista por Colombia para Latinoamérica en un concurso de cocina mundial que se llama “San Pellegrino Young Chef”, en el cual gané el premio de Responsabilidad Social, y por el cual iré a finales de Octubre en representación de la región de Latinoamérica a la final mundial en Milán, Italia”.

¿Qué opinión tiene de la gastronomía del departamento del Tolima?

¡La gastronomía tolimense me encanta!; no rebajo una parada en la plaza a comer tamal con copete, o lechona cada vez que voy a Ibagué. Los amasijos típicos, todos esos bizcochos de achiras, los juan valerios, la comida del Río Magdalena: capaz, bagre, nicuro en viudo, sancochos, etc., el quesillo de hoja, hasta el pan aliñado. Son muchísimas las preparaciones del Tolima que son deliciosas y seguro habrá muchísimas que desconozco”.

¿Qué plato típico tolimense resalta y por qué?

“Me encanta la Lechona, y me parece que la tolimense, la original, la que no lleva arroz con su insulso, es un manjar de dioses. Tiene una tradición que viene herencia de los españoles, pero más allá de eso, tiene toda su técnica, o ritual, la espera y el tiempo, la paciencia, son pieza fundamental en el éxito de esta receta. ¡Me encanta la Lechona!”.

¿Por qué decidió dar a conocer la gastronomía del caribe colombiano en sus proyectos?

“Cuando no se es del caribe, y no creció comiendo ni ñame, ni malanga, ni bollos, ni suero costeño, ni arroces apastelados, e infinidad de preparaciones que me han fascinado todos estos años, uno es como un niño pequeño descubriendo el mundo; además ni hablar de la diversa geografía de la que se compone el caribe colombiano, esos imponentes paisajes de desiertos, picos nevados, montañas enormes, el mar caribe, las islas, los ríos de agua dulce y valles super fértiles gigantes.

Todo eso me fue enamorando del Caribe, además de su historia, porque el Caribe es un territorio Indígena, al que llegaron europeos, africanos y árabes. Así que como chef todo eso es fascinante, y le permite a uno dejar volar la imaginación. Todas esas historias que fui aprendiendo y conociendo con viajes de exploración, leyendo y aprendiendo de la historia del caribe, pero, sobre todo, comiendo en las calles, en los mercados, visitando cocineras tradicionales, portadoras de tradición, comunidades a lo largo y ancho del territorio, todo eso hizo finalmente que hiciéramos un proyecto enfocado 100% en el caribe”.

¿Qué proyectos tiene a futuro?

“A futuro mi enfoque es consolidar más nuestro énfasis en consultorías gastronómicas, seguir apoyando toda la parte de sostenibilidad y responsabilidad e Celele, y pronto empezar en trabajar una nueva propuesta para Cartagena, con una cocina siempre enfocada en lo local y en el “Confort Food”.

¿Qué mensaje envía a los jóvenes colombianos que sueñan con ser chef?

“Ante todo tener siempre los pies en la tierra, ser humildes, y entender que la cocina es un camino muy largo, de sacrificios y mucho compromiso. Lo más importante, hacer las cosas siempre con amor y dedicación. Valorar nuestra cocina Colombiana, y darle la importancia que ella merece, ya que somos una potencia gastronómica en el mundo”.

Un tolimense que trascendió fronteras con su voz

Un tolimense que trascendió fronteras con su voz

David Guzmán es un magnífico cantante de ópera tolimense que goza actualmente de gran reconocimiento a nivel internacional gracias a su espectacular voz de tenor, talento que lo ha llevado a cantar en importantes teatros de diferentes países del mundo.  Lleva más de 14 años viviendo en Estados Unidos, país donde realizó un Doctorado en Artes de la Música de la Universidad Estatal de Nueva York, además de ser actualmente, Profesor de Canto en la Facultad de Música de Boston University en Estados Unidos.

Desde muy niño empezó a cantar y a tocar instrumentos. Por razones familiares se fue a vivir a Venezuela con sus padres; recuerda que en ese país recibió como regalo de navidad un Cuatro Llanero y desde ese momento descubrió su pasión por la música con el apoyo constante de sus padres.

¿Cómo ha sido este recorrido para llegar a la Universidad de Boston?

“El primer paso fue viajar a los Estados Unidos a realizar una maestría en Texas Cristian University, ubicada en la ciudad de Fort Worth, Texas. Luego me fui a vivir a Nueva York para probar suerte como cantante; en esta ciudad empecé a buscar un manager y a conseguir trabajo en ese campo. En el 2014 entré a la Estate University Of New York para estudiar un Doctorado en Artes de la Música; en esa misma universidad trabajé como profesor de canto, y hoy en día, trabajo en Boston University, en la Facultad de Música, la cual es la más antigua de Estados Unidos”.

¿Cuéntenos un poco sobre su trayectoria profesional?

“He actuado en compañías de ópera como Chicago Lyric Opera, Houston Grand Opera, San Diego Lyric Opera, Arizona Opera, Sarasota Opera, Tampa Opera y en el  Theatre du Chatelet en Paris, tambien he actuado en el festival Pergine Spettaculo Aperto y en salas de concierto como Carnegie Hall, Alice Tully Hall,  Avery Fisher Hall.”.

¿Qué significa para usted trabajar en una institución de tanto prestigio?

“Es un gran logro llegar a esta Universidad tan importante, y estoy muy contento de estar haciendo este trabajo. Es el resultado de mi preparación académica en este campo, y el fruto de un trabajo arduo y disciplinado durante 30 años”.

Cuándo le nombran al Tolima, ¿qué recuerdos le trae?

“Cuando me nombran al Tolima se vienen un mar de recuerdos, lindos momentos de la vida simple, de mis amigos de infancia, mis primos, y mi tía Mariela. Me acuerdo de buenos momentos en familia, de mi primera novia y de todos los amigos músicos. Recuerdo el calor de la gente, el sabor del aguardiente y las fiestas de Junio. Que me nombren a mi Tolima es como volver a mi infancia con muy buenos recuerdos, me veo los fines de semana haciendo música en un bar que tuve, ahí tocábamos con mis amigos hace años”.

¿Qué sueños faltan por cumplir?

“Quiero seguir adelante con un proyecto de investigación que tengo con la música latinoamericana, parte de ese trabajo está en un disco que grabé llamado latín-American Art Song, trabajo discográfico que se puede encontrar en Spotify. Con este disco quiero también desarrollar muchos conciertos, y dar a conocer este importante repertorio que no es muy conocido”.

Arte y amor por lo hecho a mano | Carolina Peñuela

Arte y amor por lo hecho a mano | Carolina Peñuela

Disfrutar de una caminata en la playa, ver el atardecer frente al mas son 2 de las cosas que más disfruta Carolina Peñuela, una ibaguereña radicada en Panamá junto a su esposo Rafael y sus hijos Camilo José, Juan Diego y Anastasia.

Carolina es Arquitecta, tiene un Master en Moda y Lujo y además de sus mágicos momentos junto a la playa, ama bailar, practicar yoga, le encanta el color azul turquesa y descubrió gracias a la cuarentena que tiene un don para hacer postres.

Tiene un emprendimiento en Panamá llamado Niña Peñuela, una Boutique Café donde quienes la visiten podrán disfrutar de una bebida de café mientras ven arte, y moda, que también ́pueden comprar. El concepto nace de la admiración y el respeto por los tejidos hecho a mano.

¿Por qué decide iniciar una nueva etapa de su vida en Panamá?

“Me mudé a Panamá por razones familiares, sin pensar que este bello país se convertiría en un laboratorio creativo donde consolide la identidad y conceptualismo de NP, una artesanía de lujo que se nutre de las tradiciones de las comunidades indígenas Colombo-Panameñas”.

¿Cómo ha sido crear empresa en este país? ¿Qué ventajas ofrece?

“Desde el punto de vista creativo ha sido un viaje mágico, pues me encontré con un país cosmopolita de contrastes, un lugar rico en culturas debido al gran número de extranjeros que residen en Panamá, algunos de los cuales llegaron por la influencia del Canal, otros por las oportunidades laborales que ofrece el país, y los últimos, los enamorados de un paisaje que comunica claramente el diálogo constante que existe entre un mar de mil colores como el de San Blas y la verde y colorida selva del Darien cuya extraordinaria fauna y flora, que me recuerda a mi Colombia… Toda esta riqueza ha sido el punto de inspiración de algunas de mis piezas más emblemáticas”.

Cuéntenos de su Boutique “Nina Peñuela” ¿Por qué decide unir los conceptos de moda y café en un sólo lugar?

“Siempre visualice a NP en un espacio artístico donde la gente tuviera una experiencia especial y única. Quería transmitir en los detalles el ADN de la marca, y qué mejor que una Boutique Café; retomó este concepto que está de moda en Europa y le imprimí mi sello personal en Panamá. Acá se puede disfrutar de una rica bebida de café, mientras compran un complemento, una prenda de vestir o simplemente leen una revista o libro de moda o arte”.

Carolina Peñuela Arquitecta

Usted trabaja de la mano con mujeres de comunidades indígenas ¿Cómo se da esta relación y qué enseñanzas le ha traído esta experiencia?

“Esta relación nace de mi amor y respeto por los tejidos hecho a mano, un sentimiento que me inspiro el ver a mi abuelita bordando por horas verdaderas obras de arte con tanta dedicación y presión en los detalles que ninguna prenda industrializada podía igualar Soy una admiradora de todo lo hecho a mano, porque entendía desde niña el valor de este tipo piezas.

Con el paso de los años, estando aún en la universidad hice un viaje a Santa Marta, dormí en una hamaca Wayuu; la belleza de sus colores y formas me enamoro, sin mencionar que desde ese día adoro dormir en hamacas por su comodidad. Llegué al punto de tener durante años en mi habitación una hamaca para descansar. Después de ese viaje y ya con la idea de emprender mi propio proyecto de accesorios para mujer cuyo sello sería lo artesanal, utilizando materiales como semillas y fibras naturales, decidí investigar un poco más sobre esta comunidad, nuestras piezas. NP es un colectivo que genera empleo a madres cabeza de hogar, adultos mayores; queremos dignificar el trabajo de las artesanas, y a medio y largo largo plazo construir y consolidar de la mano de estas mujeres un tejido laboral estable, con condiciones dignas para mejorar de algún modo la difícil situación económica que atraviesan en muchos casos esas comunidades”.

¿Qué extraña de Ibagué?

“Todo… la familia sobre todo pero también y en especial, los florecidos Ocobos de la Avenida Quinta, los dulces de fin de semana en Villa Retrepo y las cabalgatas de San Juan y San Pedro, junto con los tamales y la lechona… no existe un lugar en el mundo donde me sienta más en casa que en mi tierra; son mis raíces y el lugar a donde siempre llegaré porque parte de mi corazón esta ahí”.

¿Tiene algún proyecto pensado para realizar en Ibagué?

“Me gustaría en un futuro realizar una alianza con los artesanos de La Chamba, explorando la fusión de técnicas en sus cerámica, pero esto es algo a lo que debo sacarle tiempo y por ahora no está dentro de mis planes cercanos, ya que estoy enfocada en posicionar y consolidar la Marca”.